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Numismatica

Sobre el patrimonio y el derecho a su posesión (hablando de monedas)

Esta entrada es a la vez una reflexión y una propuesta de soluciones a la que publicó Adolfo el 27 de octubre titulada "Monedas expoliadas"; entrada que ha generado en su blog una interesante discusión.

El problema en mi opinión es bastante más complejo de lo que parece a simple vista, y toca asuntos tan básicos como la organización social, la libertad y la esencia misma del hombre como persona; en un comentario en su entrada ya expresé mi opinión sobre la situación actual con las monedas 'expoliadas', y las implicaciones sociales que a mi entender derivan de esta.

Abundando en la situación tenemos un marco que a mí en particular me parece inaceptable: es lo que llamo ánimo colectivizador del Patrimonio que sostiene el Estado en sus múltiples manifestaciones, desde la administración central hasta la local. Ánimo que se sustancia con una clara hostilidad hacia el ciudadano, que en pleno disfrute de su derecho a la propiedad privada pretende poseer (centrando el caso en la numismática) una moneda 'histórica'.

La inaceptivilidad de esta política pública, que trasciende fronteras ideológicas —en comunidades autónomas de un color u otro tenemos el mismo panorama; recordar que las competencias sobre Patrimonio están mayoritariamente transferidas—, viene dada tanto por la flagrante atropeyo de un derecho humano fundamental (la propiedad privada) que supone, como que, con el texto legal en la mano, es claramente discutible su constitucionalidad. Veámoslo (artículo 33, en la página 14 de este PDF):

  1. Se reconoce el derecho a la propiedad privada y a la herencia.
  2. La función social de estos derechos delimitará su contenido, de acuerdo con las Leyes.
  3. Nadie podrá ser privado de sus bienes y derechos sino por causa justificada de utilidad pública o interés social, mediante la correspondiente indemnización y de conformidad con lo dispuesto por las Leyes.
Claramente el primer párrafo deja la cuestión resuelta; tenemos derecho a poseer un denario de Caracalla, por poner un ejemplo; así pues, la idea subyacente en mucho empleado público de que "el ciudadano no debería tener derecho a poseer patrimonio histórico", fuertemente asentada entre los profesionales de la arqueología y los integrantes de la universidad dedicados al asunto, es anticonstitucional.

Pero es que, además, como ya comenté en el blog de Adolfo, es una idea muy mala; por que el Patrimonio, sustanciado en objetos e ideas, tiene necesariamente que formar parte de la esfera social —lo que incluye la posesión— de los ciudadanos, tanto la pública como la particular; si no ocurre esto, la viabilidad de su conservación acaba por ser nula, ya que ese esfuerzo es necesariamente una empresa colectiva de todos los implicados, o sea, la Sociedad entera; los 'historiadores' no pueden pretender apoyarse en el Estado para llevar a término su idea, y después garantizarse los recursos necesarios para 'disfrutar' de su coto "privado" público en exclusividad, por que obvian que si los ciudadanos en general pierden interés en el Patrimonio, antes o después lo perderán los políticos responsables del cofre de los dineros, y acabarán por no tener siquiera trabajo; al final su objetivo se vuelve contra ellos, y todos perdemos lo principal, el Patrimonio.

Por supuesto, los militantes del bando colectivizante se pueden agarrar al párrafo segundo; y de hecho es lo que hacen; pero ninguna persona va a ser capaz de convencerme que la "utilidad social" de las monedas requieren que todas acaben en manos del Estado (generalmente en museos); y más cuando hablamos de objetos que:

  1. Se produjeron, de forma artesanal o industrial, en serie.
  2. Estaban destinadas en general a un uso publico por toda la población.
  3. Su conservación adecuada está al alcance de todos los coleccionistas.
  4. Son posiblemente los documentos/objetos históricos de carácter primario más 'accesibles' para la población en general.
  5. Su colección es una costumbre que data desde los tiempos de los romanos, y en Europa en general ha tenido continuidad desde el Renacimiento al menos.

Todas estas razones me parecen que son de bastante peso para argumentar contra la prohibición del coleccionismo numismático (que podrían extenderse al de objetos arqueológicos de caracter común, como las piezas de adorno, el ajuar domestico, objetos militares, etc...), pero quiero analizar en detalle la d. por que creo que es un argumento solidísimo para fomentar el coleccionismo numismático, por las implicaciones que creo que tiene.

Lo principal del argumento es la 'accesibilidad', entendida de manera muy amplia; no solo por precio, si no también por lo fácil que resulta el empezar a interpretar ni que sea someramente la carga histórica y documental de la pieza; es esa facilidad, adecuadamente explotada, la que podría permitir implicar más seriamente a la gente en el conocimiento y la conservación del Patrimonio histórico, facilitando mucho la tarea a los profesionales implicados en ello. La idea de poder tener en las manos una pieza antigua, el denario de Caracalla del ejemplo de arriba, pieza que circuló y la uso gente de hace 1.800 años, es poderosa; además tenemos en ella la imagen del Emperador, que en algunos casos (Vespasiano es mi favorito) es tan fidedigna que permitiría identificar a la persona del retrato en un encuentro personal. Además incluyen leyendas, e imagenes que pueden hacer mención a hechos histórico/políticos de relevancia, como las Annonas romanas, juegos, victorias militares, subidas al poder, etc..., o a hechos culturales como pueden ser motivos religiosos, festividades, acciones cotidianas, etc. Todo esto puede servir de gancho para que la gente que coleccione las monedas se pregunte el por qué y el cómo de los motivos numismáticos que aparecen en las monedas, y acaben interesándose y estudiando historia, paso inelubible para que la gente aprecie, entienda y acabe tomando como parte suya el Patrimonio y su conservación; y no me cabe la menor duda de que esto es un ideal de todo historiador cabal. Por tanto, redundaría en beneficio (indirecto y a largo plazo, sí, pero indudable) de los profesionales que estuvieran a favor del coleccionismo, ya que aumentaría el interés general de la población por la historia, y ellos tendrían más recursos dedicados y trabajo.

Dicho todo esto, vuelvo al tema que da pie a este discurso, los expolios; en mi opinión, resultan ser uno de los peores 'crímenes' (no en el sentido legal del término, si no en el social) sin violencia que sufre la sociedad, por que destruye información que puede ser capital para entender nuestra propia historia; es una pérdida que afecta a todas las personas, sean o no conscientes de ella; pero es de sentido común que no podemos ser sobre este tema tan maniqueos como la ley española, que amparándose con el hecho legal (para mi abusivo) de que toda cosa u objeto subterraneo es propiedad del Estado, considera expolio a la recogida intencionada de cualquier objeto enterrado; por qué no es lo mismo un detectorista que se dedique a 'peinar' campos de labranza en busca de proyectiles de las guerras civiles o la invasión francesa, y que se encuentre un felús andalusí, con alguién que entre en el yacimiento de Segobriga para ver si tiene suerte y le caen algunas monedas hispanas o romanas; en el primer caso, la perdida es muy pequeña, y fácilmente subsanable de existir la legislación adecuada, y evidentemente el segundo caso es de extrema gravedad, y puede suponer la perdida de información irremplazable, como puede ser el hallazgo no documentado aún de una moneda de otra ciudad hispana, o el simple hecho de su posición estratigráfica, sobre todo si puede datarse con precisión; tal cual está la ley ahora no cumple con su cometido 'pretendido' de preservar el Patrimonio, porque el detectorista se mete el felús en el bolsillo sin informar de ello, y el expoliador haya la ley que haya, va a seguir entrando en yacimientos a ver lo que recoge.

Pero esto no tiene por qué seguir así; lo primero que hay que entender es que, como comentaba más arriba, las personas coleccionamos monedas por que nos gusta, y además tenemos el derecho a ello; por tanto, lo quieran o no los colectivistas, las monedas forman su propio mercado, que por sus características pueden dar jugosos beneficios a los que se dediquen a la busqueda y venta de piezas enterradas. Esto es insoslayable; nos pongamos como nos pongamos, hagamos la ley todo lo dura que queramos, el mercado existe y existirá mientras haya personas interesadas en la numismática; y si por vía legal no pueden obtener monedas, algunos lo harán por vía alegal o ilegal. Esto, que es de perogrullo, debería estar reflejado en la legislación, y no pedir un imposible, que es que toda la gente sea legalmente cumplidora, no se dedique a la búsqueda áctiva, entregue todo lo que halle de forma casual al Estado, y solo compre moneda de procedencia 'legítima'.

La respuesta del bando colectivista a esta realidad es penosa; jamás se trata de analizar si la ley es justa o no, siquiera si es eficaz en su pretendido objetivo último; en su afán monopolista lo que hace es atacar directamente el mercado, ya que piensan que sin mercado, todas las monedas serán para ellos, pero obviando que sin mercado no hay numismática, ni siquiera la académica, que rápidamente se caerá del favor político y se quedará sin recursos. Esto se plasma en varias actitudes y comportamientos, de los cuales hay dos que me molestan especialmente y por ello quiero mencionarlos expresamente; el primero, que considero un ataque y desvirtuación del párrafo 3 del artículo 33 de la Constitución, es el hecho legal del derecho de tanteo y retracto del Estado, que establece unas condiciones totalmente abusivas, como el pago dentro de dos ejercicios presupuestarios (lo legalmente dispuesto, tal como está la administración de fondos actualmente, puede ser muchísimo más tiempo), la imposición de la interposición en las subastas o compra-venta particulares al precio obtenido por el comprador —en vez de que la Administración concurra como un pujador más, o active un procedimiento de expropiación en el que el afectado pueda pedir tutela judicial—, y la incertidumbre de la actuación administrativa ya que se reservan demasiado tiempo (seis meses) para ejercer el retracto y la venta irrevocable. La otra actitud es el nulo interés por parte de los profesionales 'numismáticos' públicos y los legisladores por atajar el fenómeno de la falsificación, como bien se evidencia en la entrevista que le realizó Adolfo a Eliosa Wattenberg, directora del museo arqueológico de Valladolid, en la que a la pregunta de si era perjudicial a los historiadores la moneda falsificada (esto es, reproducciones actuales hechas con intención de engañar al comprador sobre su autenticidad) respondió: "No representan una preocupación especial para nosotros. Apenas compramos monedas en el mercado, así que difícilmente adquiriremos una falsa.". Bien, si esa es la opinión generalizada entre el colectivo profesional de la Historia en España, mi opinión de este queda por los suelos, pero muy muy abajo; ¿son esta gente, que se autoproclama conservadora del Patrimonio Histórico Nacional, con animo de exclusividad, los que tienen que cuidar de él? Para temblar; por que es vox populi en los mentideros numismáticos que desde ese bando el tema de las falsificaciones es visto por algunos como una herramienta más en su objetivo colectivizador, llegando las malas lenguas a advertir de la posibilidad de que se estén facilitanto a falsarios el acceso a piezas de titularidad pública para que creen moldes para su actividad, con la que inundar el mercado y deprimir el comercio de los tipos afectados; estoy hablando, por concretar, de la moneda hispana prerromana y romana, y el tema cobra fuerza después de la última oleada de piezas falsas que han entrado en subastas públicas, que parecen provenir mayoritariamente de una única fuente (y no me extiendo más por que yo directamente no conozco el tema).

Por concluir el análisis de la situación, comentar que esta actitud no es algo exlusivo de España, también ocurre en otros paises, como los USA, donde el colectivo de los historiadores/arqueólogos han presionado exitósamente para sacar de manera efectiva del mercado algunas tipos numismáticos, sobre todo griegos antiguos, usando el recurso de que paises ajenos reclamen al Departamento de Estado la exclusión de la importanción de monedas acuñadas en su territorio aduciendo que pueden provenir de expolios en su país (lo que es completamente ilógico, ya que muchos tipos tuvieron amplia circulación por todo el Mundo Antiguo, y una moneda romana acuñada en lo que hoy es Serbia, por ejemplo, puede estar enterrada en Gran Bretaña, donde es perfectamente legal desenterrarla y comerciar con ella); los requisitos necesarios para legalizar la importación son tan extrictos, que eliminan inmediatemente del mercado norteamericano prácticamente cualquier moneda proviniente del extranjero, por más que claramente sea una moneda de procedencia legítima, excluyendo, como siempre, a los coleccionistas de menos recursos económicos. La última nación en entrar en esta dinámica, después de los casos de Grecia e Italia, ha sido Bulgaria, lo que puede afectar a muchos tipos de la moneda romana bajo-imperial, bizantina, medieval y moderna eslava y otomana.

Pasemos pues a las soluciones; lo que siguen son propuestas abiertas a discusión, construidas desde el sentido común y la filosofía de que hay que ser realistas respecto de la naturaleza humana:

  1. La función de los museos debe ser canalizada hacia la excelencia en su función; en mi opinión las tareas, por orden de importancia, de estas instituciones son la conservación, la investigación y la exhibición; y el criterio de las colecciones debe ser de complitud y relevancia científica y no otro; centrando el tema en la numismática, lo lógico es que los museos, sobre todo los pequeños, se especialicen en determinadas series, buscando la completitud y/o la representatividad (por ejemplo, en un museo etnográfico, la territorial, por lo que piezas andalusíes en un museo en Galicia ciertamente sobran, excepto que provengan de un yacimiento arqueológico de la zona). Las monedas que no aporten nada a ese objetivo deberían cederse a otros museos, y al final, las restantes tras esta selección, venderse en subasta pública, lo que reportaría unos buenos fondos a las instituciones implicadas. No aporta nada más que gastos de conservación que un museo mantenga en su colección veinte denarios del mismo tipo de Trajano; se conserva uno o dos, se documentan el resto, y finalmente se ofertan al exterior, primero otras instituciones públicas, y después los particulares. La política de adquisiciones posteriores debe dirigirse a incrementar el valor científico de la colección, no simplemente a aumentar el stock de piezas.
  2. Debe remodelarse la legislación sobre la propiedad del Patrimonio; idealmente modificando la ley sobre la propiedad del subsuelo (con las excepciones que se estimen necesarias); solo implicando a los propietarios de los terrenos garantizandoles la titularidad del Patrimonio que se haye en sus terrenos podemos esperar que estos colaboren activamente en la protección e investigación de este, sobre todo en el caso del Historico. Una vez modificado este, permitir la busqueda activa de objetos, requiriendo el permiso del propietario del terreno y una licencia administrativa informativa de la actividad; después puede requerirse que todo objeto encontrado se declare, para que los investigadores puedan documentarlo, y tras este periodo pasar a subasta pública repartiendo el dinero obtenido entre el buscador y el propietario; podrían hacerse las salvaguardias que se estimen necesarias para el Estado (un derecho preferente de compra, por ejemplo, o como se hace en el Reino Unido, tasación legal por experto independiente de las piezas que se reserva con la que compensa al propietario del terreno y buscador la no puesta en venta) para conservar los objetos de más valor científico-social.
  3. Tras esto, centrándonos en la arqueología y la numismática, pueden declarse determinados yacimientos de especial interes, y proceder a su expropiación, por lo que todo pasa a titularidad pública; lo que se obtenga de las excavaciones, tras su investigación, quedaría a disposición de un museo, el cual aplicaría el mismo criterio anteriormente dispuesto, conservando lo más relevante y subastando el resto, con lo que se conseguirían fondos adicionales, que podrían dedicarse a sufragar nuevas excavaciones, becas científicas, programas de educación pública, o incluso disminuir la dependencia del museo del presupuesto estatal. Y además se proveería el mercado para los coleccionistas, disminuyendo la presión de los buscadores.
  4. En ese momento podría penarse severamente el expolio, entendido como la excavación ilegal de un yacimiento protegido; eso, más multas cuantiosas a los buscadores que ejercieran fuera de la ley, y a los compradores que adquieran piezas obtenidas ilegalmente, reconduciría prácticamente toda la actividad a una menos destructiva, más controlada, y de la cual los historiadores estarían constantemente informados, pudiendo permitirles tanto acceder a datos que ahora mismo se pierden irremisiblemente, como poder pedir la protección especial a yacimientos nuevos de importancia que se encuentren.
  5. Debería perseguirse también la falsificación moderna de moneda y otras piezas arqueológicas; primero por que su venta como piezas auténticas suponen una estafa, algo tipificado como delito; segundo por que ello permitiría aumentar la confianza del mercado, lo que redunda en una mejoría de las colecciones particulares, colecciones que pueden tener un valor científico incuestionable como compendios de piezas, y social como promotoras de la sensibilización de la ciudadanía respecto del Patrimonio y su conservación.

Para acabar esta larga entrada, pedir a los colectivizadores que reflexionen y se den cuenta de la trampa implícita de su postura; si tan amantes del Patrimonio son, que piensen primero en su conservación, no ahora y solo por ellos, si no también a largo plazo y por todos los ciudadanos; abundan los ejemplos en los que, tras perder la ciudadania el respeto por el Patrimonio, este ha acabado perdiéndose. Y por último solicitar por parte de los profesionales del sector, sobre todo los públicos, su opinión sobre todo los expuesto en este escrito.

Crónica numismática (VIII)

Año nuevo, crónica nueva; desde la última han pasado ya tres meses, y como es lógico un montón de cosas numismáticamente hablando; primero entraré en este tema, y después iré al central de esta crónica, hacer mi resumen numismático del 2010.

Los dos últimos meses de 2010

Una constante de ese periodo es que tuve poco tiempo para el tema; aun así pude seguir las últimas subastas del año españolas y preparar las de la New York International Convention que se celebró en la segunda semana de este mes de enero; la mayoría de las compras han ido a la moneda antigua, mayoritariamente romana, con alguna adición bastante interesante como este tetradracma de Hadrianus
Tetradracma de Hadrianus. Harlan Berk Buy or Bid Sale 171th, lote 486
tetradracma alejandrino de Hadrianus, procedente de Harlan Berk. Una de las ideas que se me han quedado de estos meses, confirmada de nuevo en las subastas de Nueva York, es que se vende todo si está en un precio ajustado; y lo bueno es ya muy dificil que se adjudique barato. Los precios no están experimentado cambios importantes, me da la impresión que las piezas medias están más o menos igual, y las buenas ligeramente más caras (al menos a mi entender), pero la cantidad de lotes desiertos es bastante menor que al principio de año.

La parte bibliográfica ha sido especialmente activa, principalmente en la numismática antigua. Entre los titulos adquiridos destacaría tres: Estudio de los reales de a ocho, de Tomás Dasi; este compendio-estudio monumental (son 5 tomos de unas 400 páginas cada uno), centrado en los reales de a ocho, es especialmente interesante por la recopilación de legislación concerniente a la moneda española desde los Reyes Católicos. Coins of the Roman Republic in the British Museum, de H. A. Grueber; esta es la segunda edición de 1970, motivada en parte por el trabajo de Crawford1 sobre la moneda republicana; el libro de Grueber, sobre todo esta segunda edición con corrección de erratas y un apendice ilustrando las adquisiciones del museo desde la primera edición (de 1910), es un excelente complemento al Crawford, especialmente debido a que Grueber presenta una serie de notas de caracter historico para situar en su contexto cada acuñación de un excepcional interés; a destacar también el corpus de monedas presentadas en imagen, en 123 fotografías, de una calidad bastante buena, y que conforman un archivo visual muy completo y útil para la serie. Y el último de todos, el Byzantine coins, de Philip Grierson; un excelente manual en un solo tomo sobre la moneda bizantina, desde Anastasius, emperador en Oriente desde 491, hasta la caida de Constaninopla en 1453, que incluye una breve discusión de los diversos 'estados' sucesores del imperio que aparecieron después de toma de Constaninopla de 1203 por el ejercito de la 4ª cruzada. Presenta un interesante corpus de imagenes, que junto al Byzantine coins and their values de Sear forman una buena guía para iniciarse en el coleccionismo de estas series.

Por lo demás poco más que reseñar; una visita a la convención numismática que organizó Vicente Craven-Bartle en Valencia a finales de octubre, que se tradujo en un par de muy buenas adquisiciones; y una visita a una numismática madrileña que conllevó la compra de la última moneda del año. Y no tuve tiempo para mucho más, la verdad.

Resumen numismático de 2010

Aunque mi actividad numismática empezó en el último cuatrimestre del 2008, puedo establecer los años completos como un buen calendario de mis actividades sin perdida excesiva de precisión; así pues el 2010 ha sido mi segundo año de actividad numismática. Mirando hacia atrás creo que ha sido un año realmente interesante, en el que se ha consolidado fuertemente mi afición, y en el que he aprendido bastante (aunque mucho menos de lo que quisiera); además, como resumen, podría decir que ha sido el de la numismática antigua; tanto a nivel monetario como bibliográfico. La mayoria de piezas y de libros que he incorporado a mi colección son principalmente sobre las series romanas; también esta presente la numismática ibérica y celta; de manera consciente he dejado a un lado las series griegas y orientales, no porque no me interesen, si no porque mi presupuesto no me permite atacar tantos frentes a la vez, y la bibliografía sobre moneda griega es especialmente onerosa y dispersa, lo que hace que tener una biblioteca minimamente completa sea increiblemente caro (estamos hablando de un mínimo de 5000€, simplemente para una biblioteca que contenga los compendios mínimos para tener controladas la mayoría de los tipos de monedas griegas, y las monografías necesarias para complementar los compendios); por ejemplo, el volumen doble de Sear Greek coins and their values, que para muchos es la iniciación sobre el tema, dedica cuatro páginas a las acuñaciones ibéricas prerromanas; y apenas unas pocas más para la complejísima serie de Alejandro Magno, tanto la macedónica como la de imitación. Hay que tener en cuenta que bastantes polis griegas acuñaron lo suficiente para que haya material para una monografía bastante abultada por sí solas: Atenas, Siracusa, Metapontum, Rodas, Cizicus, Alejandría bajo los Ptolomeos, Carthago, etc... si nos vamos a series orientales, tenemos corpus enormes en la moneda de la Bactria, la de los partos, la del imperio Kushan, la sasanida, etc; es algo que me atrae especialmente, pero que tengo que dejar para más adelante; de momento, solo toco la parte de moneda ibérica y la celta británica que entronca con mis colecciones de monedas.

Para ejemplificarlo, por la parte de mis monedas, tenemos tanto la moneda con la que empecé el año, este denario de Faustina denario de Faustina
Denario de Faustina. Gemini VI lote 450
que adquirí en la Gemini VI, como con la que acabé, este tetradracma de cobre alejandrino de Aureliano y Vabalathus, tetradracma de aurelianus y Vaballathus
Tetradracma de cobre de Aureliano y Vaballathus, compra privada.
adquirido en compra privada.

Pero la moneda del 2010 de mi colección, la que destacaría sobre todas las demás, es esta: un resello de George III sobre un real de a ocho columnario de Carlos III de México de 1762, para darle valor de 4s.9d.Contramarca de George III sobre real de a ocho de Carlos III
4 shillings 9 pennies de George III contramarcados sobre real de a ocho de Carlos III de Mexico de 1762, compra privada.
; esta moneda, adquirida de forma privada, es casi un sueño hecho realidad, ya que la pude comprar a un precio ínfimo; un ejemplar parecido, eso sí en mejor conservación y de la ceca de Lima, lo presento en la la moneda con mayuscula IV, e ironías del destino, lo declaraba como una de las piezas que más me gustaría tener; pocos días después de escribir dicha entrada me hice con mi pieza.

Desde un punto de vista menos personal, el año creo que ha sido bastante positivo; en el campo de las subastas hemos visto hitos tan importantes como la subasta de la colección 'Hispania' de moneda del centenario realizada por Aureo el 26 de octubre, o la coleccion BCD de Lokris-Phokis por NAC el 8 de octubre; estas dos subastas las quiero señalar especialmente por cuanto no son las típicas subastas de piezas más o menos buenas recopiladas de unos cuantos vendedores, si no series sistemáticas con animo de completitud, y que por tanto pasan a ser puntos de referencia obligada; para un comentario sobre la 'Hispania' me remito a Adolfo; para la BCD Lokris-Phokis me remito al mismo catálogo, del que entresaco este comentario del subastador Roberto Russo: "[...] the current way of buying coins that it makes BCD look like he’s come from another world and randomly landed among us. Today, all too often, small groups of coins are gathered with the main aim of making a lucrative investment. In this framework, the search for quality becomes an obsession and it matters little if there is no logical link between one specimen and the other or even a real plan. The only excuse for today’s collector is the limited time available to study and the inadequacy of most dealers to convey the right approach with this only seemingly easy discipline. Unfortunately today the coin trade is full of coin dealers (many of which are highly successful), but true numismatists are few and far between. ([...] el modo actual de comprar monedas que hace parecer a BCD como que ha venido de otro mundo y ha aterrizado aleatóriamente entre nosotros. Hoy, demasiado a menudo, pequeños conjuntos de monedas son adquiridos con el objetivo principal de realizar una inversión lucrativa. En este marco, la busqueda de la calidad se torna una obsesión e importa poco si no hay una conexión lógica entre una una pieza u otra o incluso un plan real. La única excusa para el coleccionista de hoy es la lo limitado del tiempo disponible para el estudio y lo inadecuados que resultan muchos marchantes para guiar en la correcta aproximación a esta sólo aparentemente fácil disciplina. Desafortunadamente hoy el mercado numismático está lleno de marchantes (muchos de los cuales con grandes resultados), pero auténticos numismáticos son pocos y están muy lejos unos de los otros.)"

Por el lado exclusivamente económico, y como ya he comentado en más arriba, parece que el mercado se está activando; los lotes desiertos son escasos, y si las piezas salen a buen precio se venden todas, da igual que hablemos de 100€ o 10.000€; la busqueda de la calidad de la moneda parece que está más exacerbada que nunca, y se ve como en algunas subastas las mejores piezas se disputan en pujas acaloradas que inevitablemente suben mucho el precio de adjudicación, mientras las del escalón inmediatamente inferior apenas suben del precio de salida. Al respecto, destacar el desembarco de PCGS en Paris, algo que me parece una pésima noticia, pero sobre lo que ya me extenderé en próximas publicaciones; da la impresión que continua entrando dinero de inversores no numismáticos, y en gran cantidad, que supongo guiados por dealers profesionales van a por los 'monedones'; esto propicia disparates, como los que ví en directo en la Gemini VII, que ya comentaré en la próxima crónica, de piezas adjudicadas a 10x de su estimación.

Por acabar el apartado de subastas en terreno patrio, decir que en general, me ha parecido un buen año, con eventos destacables como la que realizaron Marti Hervera/Soler LLach/Numismática Segarra en la convención filatélica, la mencionada antes 'Hispania' y la última de Vico que traía una magnífica colección de moneda ibérica; y por otro lado destacar —en negativo— algo que todavía no he acabado de entender del todo, como fue la subasta de moneda alemana que celebró Cayón a principios de año, y en la que buena parte de los lotes acabaron desiertos. En general me ha dado la impresión de que los precios han permanecido estables, pero como ya he dicho antes, con menos lotes desiertos.

Notas:
1 Plasmado, entre varios de sus trabajos publicados, en el manual canónico sobre esta serie Roman Republican Coinage; al respecto, parece ser que Crawford pidió al British Museum que reeditara la obra de Grueber, totalmente agotada en 1970 y muy dificil de conseguir, para hacerla más accesible y que pudiese adquirirse junto a su libro; él mismo prologa la nueva edición.

La Moneda con mayúscula V. Tridracma de Delfos.

Hoy traigo un pieza muy especial, un tridracma de Delfos acuñado sobre el 480 a.C., y que es una de las grandes piezas (caza mayor sin duda) de las series griegas más antiguas; subastado por NAC el pasado 8 octubre en Zurich como lote 376 de su subasta nº55 -la colección BCD de Lokris-Phokis- en conservación EF y estimación de 150.000CHF;tridracma de delfosTridracma de Delfos. Lote 376 de NAC#55 esta poco corriente denominación (con un peso de 18.5gr. aproximádamente) presenta unos motivos bastante curiosos y vistosos: en el anverso dos ritones con forma de cabeza de carnero, sobre ellos dos delfines, simbolo de la ciudad; por debajo la leyenda DALF I KON, todo orlado por un circulo de puntos; el reverso presenta una división en cuatro sectores cuadrados, conteniendo cada uno varios cuadrados adicionales incusos uno dentro de otro y un delfín y tres ramitas en el campo de fondo.

Las acuñaciones délficas son una rareza; esta pequeña población era la sede del famoso templo de Apolo, donde oficiaba el oráculo. El templo guardaba las ofrendas que los particulares que consultaban el oraculo ofrecían a Apolo; de estas el templo realizó algunas acuñaciones para financiar obras de ampliación o reparación. La del tridracma se asocia a la derrota persa de Platea, de cuyo botín provendrían los ritones con forma carnero. Es además una pieza bastante rara, hasta el hallazgo del tesoro de Asyut (Egipto) en 1969 sólo se conocían tres ejemplares; en dicho tesoro aparecieron siete más, solo dos de ellos bien conservados (el resto presentaban cizalladuras), uno de los cuales es esta pieza.

Añadida a la rareza de la pieza y lo señalado de la circunstancia de su acuñación, está el hecho de que el reverso se supone que representa un artesonado, probablemente del techo del mismo templo de Apolo. Todo esto configura esta moneda como una de las grandes piezas de la numismática griega, y en muy buen estado, por lo cual su propietario tuvo que pagar 475.000CHF más comisión para poder disfrutar de su posesión..

Referencias:
· 100 greatest ancient coins, Harlan J. Berck. 2008
· NAC auction #55 - The BCD collection of Lokris-Phokis. 2010.

La Moneda con mayúscula IV. Dolar de George III resellado sobre un real de a ocho columnario de Carlos III

Hoy traigo una preciosa moneda 'doble', un columnario contramarcado de gran rareza: en concreto un real de a ocho de Carlos III de Lima de 1772 contramarcado con el busto de George III en un oval para darle valor de 4 shillings & 9 pence en 1797; fue subastado por St. James's Auctions (en asociación con Baldwin's) en su venta 14-15 el pasado 30 de septiembre como lote 246, en conservación AU55 (capsula NGC) y 5.000 libras de estimación;Dollar George III
Dollar de George III resellado sobre 8R de Carlos III de Lima. St. James Auctions 14-15, lote 246
la razón de ser de estas piezas fueron los graves problemas financieros que acuciaban al Banco de Inglaterra en pleno enfrentamiento con la Francia Revolucionaria (con España neutral entonces); hubo una corrida bancaria contra el Banco desde 1793 (declaración de guerra de la convención), y en 1797, por miedo a una invasión francesa, se precipitó dicha corrida de tal manera, que el stock de oro bajo del millón de libras, y se decidió suspender la convertibilidad de los billetes en el mes de febrero; a continuación, en marzo, para proveer liquidez en metal, se decidió sacar a la calle parte de la plata hispanoamericana acumulada por el Banco, dándole un curso legal de mayor valor que el contenido de plata (4s8d) para evitar su exportación y atesoramiento; de ahí la valuación de 4s9d.

Para contramarcar se usaron los ocho, cuatro, dos y un real que tenían almacenados (las dos últimas denominaciones en cantidades muy pequeñas); los reales de a ocho eran los más significativos -mayoritariamente piezas de Carlos IV de las cecas de Mexico, Lima, Potosí, Madrid y Sevilla- ya que venían a 'sustituir' en cierta medida las crowns (5 shillings) que eran las piezas de plata principales del sistema inglés (y que dieron origen a un par de chascarrillos en Inglaterra buenísimos: "The Bank, to make their Spanish dollars pass, stamped the head of a fool on the neck of an ass [El Banco, para pasar sus dólares españoles, estampó la cabeza de un loco en el cuello de un idiota]", y "Two kings' heads are not worth a crown [Las cabezas de dos reyes no valen ni una corona]"). Más escasas fueron las contramarcas sobre monedas de monarcas anteriores, por la diferencia temporal entre la acuñación de estas monedas y su remarcado. Y entre estas, la mayoría de las contramarcadas fueron sobre piezas de busto de Carlos III; los columnarios son pues las piezas más raras de esta serie (exceptuando algunas piezas francesas o useñas que algunos consideran dudosas) y no suelen verse en subasta pública (ni, añadiría, en venta abierta al público). En total se marcaron un poco más de 550.000 libras de plata, sobre los 2.350.000 monedas.

La sobrevaluación de estas monedas sobre su contenido en plata, más lo pequeño del diseño del punzonado, significó la aparición casi automática de piezas reselladas 'no oficiales'; la proliferación de resellados 'falsos' (en la práctica, las falsificaciones buenas del punzón son indistinguibles de los oficiales) hizo que se suspendiese la circulación de estas piezas en el mismo mes de octubre, retirándolas de la circulación cambiándolas por oro (incluyendo resellos falsos, mientras la moneda fuese buena -hay que recordar que el año anterior se empezaron a fabricar las falsificaciones de los talleres de Birmingham). Años después, en enero de 1803, se volvió a resellar, y a principios de 1804, se introdujo el cambio de la sustitución del punzón, haciéndolo más grande y de perfil octogonal; pero ocurriendo lo mismo que con el resellado oval (resellados falsificados), en mayo, usando prensas de vapor, se procedió a resellarlas con cuños que ocupaban toda la superficie de la moneda, con valor de 5 shillings primero, y después 5 shillings y 6 pences, marcados como dollar; estas monedas estuvieron en circulación hasta su retirada en 1817.1

En esta pieza en concreto, se añade el gran estado de conservación del real de a ocho, buen EBC tirando a EBC+ en mi opinión (el AU55 me parece algo optimista, aunque habría que tener la pieza en mano para opinar mejor), un más que aceptable MBC+ para el resello, y una gran patina; conjuntandolo todo, una grandísima pieza, que une una de las más bellas y significativas acuñaciones hispanas, el real de a ocho columnario, con la plasmación de unas circunstancias historicas que modelaron la historia del siglo XIX de Europa y el Mundo. Pieza estrella sin lugar a dudas para el feliz propietario, que tuvo que pagar finalmente 4.200 libras+comisión para hacerse con ella.

Personalmente esta es la moneda de las cuatro que he presentado hasta ahora que más me gustaría tener, por ser tanto un moneda española (un real de a ocho, y encima columnario) como una inglesa, y de un periodo sumamente interesante como es el de la Revolución Francesa y las Guerras Napoleónicas.

Referencias:
1 la historia de los resellos está tomada de "Token money of the Bank of England", de Maberly Phillips, F.S.A., 1900.

La Moneda con mayúscula III. Aes grave as de Roma.

En esta ocasión traigo un extraordinario Aes Grave, subastado en la Triton XIII celebrada los pasados 5 y 6 de enero en Nueva York como el lote 280, en conservación EF y estimación de $5.000; Crawford 35/1, Sydenham 71, Sear 570; As republicano
As romano. Triton XIII lote 280
esta moneda fundida entre el 225 y el 217 a.C. fue la primera en llevar los conocidos motivos caracteristicos de los bronces republicanos del Janus bifronte en al anverso y la proa de una nave de guerra en el reverso; además fueron las últimas piezas de bronce de estandar libral (esto es, 1 as = 1 libra de bronce = 324gr.1), aunque especificamente este tipo pesaba un poco menos, aproximadamente 10 onzas (=270gr.), posiblemente debido al inicio de la devaluación del circulante de bronce; en el 217 a.C., ya Roma un año en guerra con Cartago en la Segunda Guerra Púnica, y posiblemente después de la derrota de un ejercito romano ante los cartagineses en la batalla del lago Tresimeno, se pasó a producir bronces con estandares cada vez más reducidos, primero a 1 as = 6 onzas = 162gr., después, sobre el 214 a.C. 1 as = 3 onzas= 81gr., para acabar el 211 a.C. en 1 as = 2 onzas = 54gr., más o menos en el apogeo de la campaña cartaginesa en Italia; interesante fenómeno monetario que muestra la pérdida de recursos de los romanos quemados en dicha guerra, que todavía se prolongó hasta el 202 a.C. en Africa con la derrota definitiva de los cartagineses en Zama.

Respecto a la moneda presentada aquí vemos un ejemplar en una conservación realmente notable para una pieza de bronce de 288gr.; en el anverso tenemos la cabeza de Janus bifronte, genuino Dios romano quizás procedente de la tradición etrusca, asociado a los inicios/finales de acontecimientos importantes, muy apropiado para el comienzo de la serie monetaria2 caracterizada por aparecer en el reverso la proa a derechas (el as marca la primera denominación que sigue con sus fracciones: semis (1/2), triens (1/3), quadrans (1/4), sextans (1/6) y uncia (1/12)); debajo del busto una raya horizontal, haciendo referencia al valor de 1 as; en el reverso tenemos la proa de una embarcación de guerra, probablemente una declaración explicita del creciente poder maritimo de Roma3, ejemplificado en la anterior primera guerra púnica que tuvo un importante componente naval, y arriba una raya vertical, de nuevo señalando el valor de 1 as; una auténtica joya de la república romana, que le costó a su feliz propietario 6.000$ más comisión.

Referencias:
1 los datos de los estandares de peso y su evolución temporal están tomados de "Roman Republican Coinage" [RRC], de Michael Crawford.
2 pag xxii en "Coins of the Roman Republic in the British Museum. Vol I", de H.A. Grueber.
3 nota 6 en pag 718 de [RRC]

Crónica numismática (VII)

Vuelvo... veremos que pasa; Iria ya tiene seis meses, y aunque sigue sin dejarnos tiempo (sobre todo a su madre), ya estoy mucho más habituado al ritmo de vida que impone el tener que cuidar a un niño tan pequeño. Y sin más preámbulos, pasemos a lo que nos importa aquí, las monedas:

Unas reflexiónes

Por estas fechas va cumpliendo mi segundo aniversario del inicio de mi actividad numismática; en todo este tiempo he cambiado bastante mi enfoque, he aprendido mucho, he aumentado considerablemente la colección, y sobre todo he disfrutado como un enano.

Una de las cosas buenas que me quedan de todo el proceso es la sensación de evolución; la maduración intelectual que implica el estudio de la numismática, en todos los ordenes, es realmente compleja y enriquecedora; tomo por ejemplo la lección que enseña sobre la economía actual y su sistema dinerario. Por ejemplo, la devaluación monetaria que más pronto o más tarde todas las autoridades acuñadoras acometen, ejemplificada con la plata romana; de los primeros orgullosos denarios republicanos y alto-imperiales de plata casi pura, a las burdas imitaciones que supusieron los antoninianos justo antes de la reforma de Diocleciano, planchas de cobre plateado. Acontecimiento este que se repite en casi cualquier serie que observemos: estateras de algunas pueblos británicos de antes de la invasión romana, que empezaron siendo de electrón muy rico en oro y terminaron siendo solo de plata; los trientes visigodos, que siguieron prácticamente el mismo camino (solo hay que ver la diferencia de color de los trientes de los primeros reyes visigodos con los de los últimos); las monedas de menudo castellanas, inicialmente de vellón muy rico en plata, y que por la época de los RRCC eran practicamente solo cobre; incluso en épocas más proximas, se ve como la moneda británica evoluciona con el tiempo; el six pences es de plata hasta bien entrado el siglo XX, pero después de la Segunda Guerra Mundial solo se acuñan en plata los de las Maudy Sets, monedas que no están destinadas a circular.

Centrándome más en el objeto de la numismática, las monedas en sí, en este tiempo también ha habido una evolución notable; por un lado he ampliado mucho las series que me resultan de interés, hasta el punto en que me es imposible seguirlas todas (y mucho menos coleccionarlas); del propósito inicial de coleccionar reales de a ocho y RRCC, he pasado a las series romanas (en general, aunque más centrado en la plata, y las acuñaciones alejandrinas), las ibericas, la moneda medieval castellana, desde los RRCC hasta Alfonso XIII toda la moneda hispánica en general; y para acabar de redondearlo, la moneda inglesa, centrado en exclusiva por ahora en las acuñaciones de unos 200 años antes de la Segunda Guerra Mundial. Por supuesto esto hace (ya lo dice el dicho, quien mucho abarca poco aprieta) mi colección muy dispersa, pero teniendo en cuenta que mi marco temporal numismático lo cuento ahora en decadas, creo que tengo tiempo de sobra para formar por lo menos unas colecciones, seguramente cortas, pero creo que solidas de estas series. Solo falta que me acompañe el tema económico.

Próximas subastas

Octubre viene cargadísimo; como es habitual las casas de subastas vuelven tras el parón veraniego con fuerza, y sus primeras subastas otoñales suelen ser bastante potentes.

Empecemos pues con la más cercana de todas, la subasta doble que ofrece NAC el 8 de octubre. Como #55 ofrece un espectacular catálogo especializado en Phokis y Lokris, parte de la colección BCD, ofreciendo 1115 monedas en 475 lotes; el catálogo, descargable en la página de NAC, es un portento de documentación, y ha sido elaborado por el mismo coleccionista. Esta colección sistemática está llamada a ser referencia obligada de la serie, y me resulta gratamente sorprendente que semajante catálogo se haya producido, en un mercado actual tan dirijido por el interés económico.

Como segundo plato tenemos la subasta denominada por NAC #56, que trae 1030 lotes del bajo imperio romano, los bizantinos y la edad media europea; para mi gusto, lo mejor, sin dudarlo, los lotes de monedas germánicas y las musulmanas (o con inscripción musulmana) sicilianas, por lo poco que se ven en subasta. Como piezas a destacar remarco dos que me han encantado (lástima sus precios): la primera este bronce Ostrogodo, un Follis de Roma de Theodahad, lote 543, al que dan gVF y 2.500CHF de estimación; follis de roma de theodahad
Lote 543. Follis de Roma de Theodahad
esta moneda es una muestra espectacular de la pretensión de los ostrogodos de continuar la idea imperial; en el reverso vemos un motivo claramente romano, Victoria alada portando corona y palma, y las letras S C (Senatus Consulto). La segunda es este magnífico y raro pierreale de Messina de Pedro de Aragón, lote 1006, al que dan aEF y 8000CHF de salida pierreale de messina de Pedro
Lote 1006. Pierreale de Messina de Pedro de Aragón
; estas piezas italo-aragonesas me encantan por su magnífica factura y su fino balance entre la doble fila de leyendas en la orla, y el motivo del centro del cospel (una de las tipologías típicas de la moneda medieval europea); la Caballero de las Yndias-Europa ya traía otra, en aún mejor estado, que terminó adjudicandose en 6.000€.

Continuamos con Martí Hervera/Soler y Llach, que esta vez en Madrid, en colaboración con Segarra Numismática y en el marco de la Exposición Filatélica Nacional presenta un catálogo potente con 431 lotes muy variados; entre ellos, algunos áureos y un extraordinariamente raro sestercio de Agripina Hija, lote 27, que en EBC- sale por 15.000€; una interesantísima colección de 51 trientes visigodos (colección Hans Berckhoff) que incluye varias grandes rarezas; un impresionante ral de oro de Pere III de Mallorca, lote 116, MBC+/EBC- (rara en esa conservación) que sale en 2.900€; 4 doblas de 35 maravedís de Pedro I de Sevilla; una rarísima media dobla de Alfonso de Ávila de Toledo, lote 143, que en estado EBC(aunque MBC+ como mucho para mí) sale por 15.000€; un cuatro excelentes de los RRCC de Segovia en estado MBC+, lote 148, que sale por 16.000€ (ex-Caballero de las Yndias lote 1702 que se adjudicó por 13.000€); 4 cincuentines de Felipe IV; este extraordinario 5 rals de Argentona de 1642 5 rals de Argentona
Lote 179. 5 rals de Argentona de 1642.
, lote 179, en un estado de conservación increible (lo dan como el mejor conocido, y puedo decir que es de los mejores que he visto nunca de todas las cecas) al que dan como EBC y 2.000€ de salida; un 4 escudos de Segovia de Carlos II del 1687(sobrefechado a 3), lote 192, extremadamente raro y con una espectacular conservación EBC+, que sale por 18.000€ (la Caballero de la Yndias traía otro en la misma conservación que se adjudicó por 11.000€); 4 escasos reales de a ocho de la ceca de Madrid de Felipe V, dos de ellos en muy buen estado de conservación; un precioso 8 escudos de Carlos III de Madrid de 1773, lote 242, que dan como SC y 3.950€ de salida (curiosa cifra, ¿el mínimo del cliente?), y que ciertamente es una de las mejores onzas de este Rey que he visto nunca; un 2 y media pesetas y un 5 pesetas de la ocupación napoleónica de Cataluña, lotes 260 y 263, en conservación SC ambos, los dos con unas patínas bellísimas y ciertamente impresionantes; un 20 reales de Fernando VII de Madrid de 1833, lote 284, en conservación SC y salida de 2.200€; un 20 centimos de la Primera República de 1869*69 SNM, lote 363, al que dan FDC y 15.000€ de salida; y para acabar, un duro de Alfonso XIII de 1888*88 MSM, lote 417, en conservación SC y 10.000€ de salida, con una patina muy atractiva y seguramente uno de los mejores lotes de toda la subasta. Como final, comentar que esta es una de las subastas de más calidad que he visto últimamente por la cantidad de lotes extraordinarios que trae (posiblemente la mejor subasta de Martí Hervera/Soler Y Llach hasta la fecha), y si no fuera por la subasta de la colección Hispania, que comentaré más abajo, la mejor de este año en España sin lugar a dudas; añadir que aunque entiendo el motivo comercial detrás de ello, la no atribución de los lotes que provienen de la Caballero de las Yndias (yo ya he localizado dos, el 4 excelentes mencionado antes y un escudo de Burgos de Carlos y Juana) me parece una falta de 'lesa numismática' a esas dos monedas ya que les hurta un tramo importante e interesante de su historia por provenir de tan extraordinaria colección; en otros casos para mí no tendría la menor importancia, pero en este demuestra una falta de visión e incluso hasta de respeto a uno de los momentos cumbres de la numismática de este país, a la altura de las celebérrimas colecciones de Tolrá y Vidal Quadras.

Continúo con Aureo & Calicó, que el 26 de octubre presenta una subasta en sala con triple sesión, la última de las cuales es la de la colección Hispania, más una sesión exclusiva por correo. Empezando por el catálogo de la subasta regular, que trae 1250 lotes para sala y 1084 para correo, destaco una interesantísima colección de dos reales de los Borbones de cecas peninsulares, consistente en 237 monedas, la mayoría en calidad media-baja, pero que conforman un buen ejemplo de colección sistemática al alcance de muchos bolsillos. En la parte de moneda romana tenemos algunos denarios y sestercios interesantes en conservacion media-buena; entre unos cuantos ases hispánicos destacables tenemos este extraordinario hemidracma de Agadir, lote 1139,hemidracma de Agadir
Lote 1139. Hemidracma de Agadir.
al que dan EBC+/EBC, 1.500€ de salida y 2.500€ de estimación; preciosa moneda que muestra un busto de Melqart impactante, tanto por su calidad artística como por extraordinaria conservación; entre las medievales destacan el conjunto de monedas de oro de Fernando II, de las cecas de Barcelona, Mallorca, Valencia, Sicilia y Nápoles; también un precioso Enrique de la Silla de Sevilla, lote 1289, en conservación EBC+, al que dan 4.000€ de salida y 7.000€ de estimación; en la parte de los RRCC viene lo que parece parte de la misma colección, una serie realmente estupenda de monedas de oro de todas las cecas y denominaciones hasta los cuatro excelentes, algunas en muy buena conservación; la mejor oferta de monedas de los RRCC desde la Caballero de las Yndias sin lugar a dudas. Después la subasta decae un poco, aunque encuentro algunas piezas muy interesantes entre los reales de a ocho de los Austrias y los de Carlos IV.

Pero el colofón del día en Áureo viene de la mano de la colección Hispania, un extraordinario Tour de Force numismático por cuanto, y citando el catálogo, es una colección completa del Centenario, que incluye además una buena parte de las pruebas; y el apelativo no le queda corto, ya que el Centenario es la serie más popular entre los coleccionistas de este país, ante lo cual cualquiera se enfrenta al reto de la fuerte competencia por todas las monedas, lo que dificulta mucho la obtención de las más raras. Hay además otro componente adicional que contribuye a la excelencia de esta colección: la extraordinaria conservación de la mayoría de las piezas, incluyendo el más que aceptable MBC- para la peseta 1946*48 con el busto de Benlliure. Por destacar algún lote (debería hacerlo en más de un tercio del catálogo), me quedo con una pieza mítica del Centenario, este duro 1869*69 SNM de la Primera Republica, duro 1869*69
Lote 34. 5 pesetas de 1869*69.
al que dan SC-, 30.000€ de salida y 50.000€ de estimación, con una patina que le da un estupendo aire antiguo; el sueño hecho realidad de todo coleccionista. Por acabar, esta es sin duda la colección de cabecera de todo coleccionista del Centenario, el espejo donde mirarse, y más que por la completitud por la grandísima calidad de la mayoría de las piezas; Aureo se apunta otro tanto, y un año después de la extraordinaria Caballero de las Yndias riza el rizo y presenta otra colección que está destinada a recordarse durante mucho tiempo. Los que no tengan el catálogo que lo busquen, es un imprescindible.

Mi colección

Por acabar esta crónica, comentar un poco que ha ocurrido en mi colección estos últimos seis meses; quizás lo más destacable sea el que me he decidido por comprar también piezas alejandrinas del periodo romano. La serie en sí es fascinante, por lo inmensa, y por la múltitud de motivos diferentes que trae; y por otro lado es relativamente barata, ya que se pueden adquirir buena parte de las piezas en unos precios que oscilan entre los 50-300€; además está bastante menos trillada que otras series romanas, y aún siendo parte de las acuñaciones proviciales, mucho menos documentadas que las imperiales en Roma u otras cecas principales, de la ceca alejandrina se sabe bastante más que de otras, lo que facilita la incursión en su moneda; quizás al final no sea si no fruto de la compra del catálogo de Dattari, que tras tanto ojearlo me haya metido el gusto por estas fascinantes piezas.

Pero a parte monedas, quizás lo más reseñable sea la fuerte inversión en literatura que he hecho, y que ha ampliado grandemente los recursos bibliográficos de que dispongo en algunas series; por mencionar algunos títulos: "El duro" de Herrera; "Roman Coins" de Kent y los Hirmer; el catálogo de moneda republicana romana del Museo Británico de Grueber; el "Byzantine coins" de Grierson; una serie de catálogos de subastas de Schuman de los años 50 y 60; y el catálogo de reales de a ocho de Yriarte. Al respecto, añadir que encontré un página sumamente interesante, LibraryThing, en la que poder hacer un catálogo de mi biblioteca;todavía en elaboración (y aun tardaré un montón en acabarlo, con prioridad los libros numismáticos), ya puede consultarse mi catálogo en mi cuenta como blogpolis.

Por otro lado he empezado la catalogación definitiva de mi colección de monedas, y tengo ya preparadas las plantillas de formato para colgar las fichas en internet; en breve empezaré a publicarlas, cosa que anunciaré debidamente en esta crónica.

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