Crónica numismática (V)

El gran hiato

Ha pasado un montón de tiempo desde mi última crónica... demasiado sin duda. La idea de la crónica era servirme de ella como un instrumento de profundización en la numismática, además de como un método para compartirla. Su estructura original, aunque muy estimulante de escribir, era inalcanzable para mi disponibilidad de tiempo. Hice una pequeña reestructuración, pero no fue suficiente. Después de la IV, empecé a escribir la V, pero se quedó colgada al tener yo un incremento en mi carga laboral, y ahí siguió, en el limbo, por meses... Vuelvo a la carga ahora con la idea de ir escribiendo según tenga tiempo, lo que me parezca y apetezca, y un par de veces al mes, publicar lo escrito como una nueva crónica. Veremos como funciona este formato.

Subastas

En crónicas anteriores hacía comentarios de subastas antes de su celebración, lo que me obligaba mucho respecto a los plazos de publicación. Los comentarios eran fruto de la revisión que hacía para decidir posibles pujas, y a parte me servían para ir conociendo diferentes series de monedas y su sitio en el mercado numismático; por otro lado pretendía compartir mis humildes opiniones sobre algunas de las piezas que me llamaban más la atención, sin más guía que mi propia percepción (a falta de sabiduría, que en esto de la numismática solo la trae el tiempo y el estudio) y los pocos conocimientos adquiridos hasta el momento. Considero que estas reflexiones eran, y serían, bastante interesantes, pero dada la imposibilidad de continuar escribiéndolas, pensé al filo del año nuevo como podría reenfocar el tema. La solución cayó al poco por su propio peso; comentarlas, sí, pero a posteriori.

Empiezo con la que se celebró el 10 de enero en Nueva York, la Gemini VI, que seguí por internet a traves de the-saleroom y en la que acabé adjudicándome el lote 450, este denario romano de Faustina, denario de Faustina
Denario de Faustina. Gemini VI lote 450
DIVA FAVSTINA en anverso y AETER NITAS en reverso rodeando a Providentia (aunque el RIC la indica como dudosa); dada como FDC, $250 de estimación, y que me llevé por $260. Esta es una acuñación póstuma, del 141 o posterior, que realizó Antoninus Pius para conmemorar a su esposa, fallecida tres años después de su acceso al Imperator; pieza en mano mucho mejor que en la foto, con todo su brillo y simplemente impresionante.

Ya entrando en más detalle la subasta fue muy interesante, con gran variedad de lotes de la antiguedad, un poco más de 900 del total de 959; en conjunto, a destacar la serie judaica, la gran mayoría de piezas parte de la colección del Dr. Stephen Gerson; la serie de denarios de los Gordianos, Balbinus y Propienus en calidades increíbles, algunos áureos del bajo imperio, y la pieza estrella de la subasta; el porcentaje de adjudicación fue muy alto (calculo que superior al 95%), y bastantes lotes muy luchados, llegando algunos a multiplicar varias veces la estimación.

Repasando lotes, a destacar entre las griegas: lote #10, una estátera de plata de Caulonia good VF adjudicada en $5.900 (est. $5.250); este tetradracma de plata de Akragas, tetradracma de Akragas
Tetradracma de plata de Akragas. Gemini VI lote 14
lote #14 al que dan EF y que se adjudicó por $88.000 (est. $110.000); lote #30, un bronce AE22 de Messana EF adjudicado por $4000 (est. $5.000); este impresionante tetradracma de plata de Naxos tetradracma de Naxos
Tetradracma de Naxos. Gemini VI lote 33
lote #33 al que dan EF y que se adjudicó por $100.000 (est. $125.000); lote #41, un tetradracma de plata de Siracusa, posible pieza de Kimon, EF y adjudicado por $40.000 (est. $50.000); lote #58, una trihemiestátera de oro de Cartago, de modulo ático, a la que daban MS y que se adjudicó por $17.000 (est. $22.000); lote #67, tetradracma de plata de Filipo II de Amphipolis EF, realmente bonito, adjudicado por $1.600 (est. $1.250); este óbolo de plata de Megalópolis, obolo de Megalopolis
Óbolo de Megalópolis. Gemini VI lote 125
de solo 0,95 gr., al que daban EF y que se adjudicó por $4.000 (est. $1.500); lote #141, un hecte de electrón de Mytilene, realmente vistoso, EF y que se adjudicó por $3.750 (est. $2.000); lote #174, hecte de electrón de Phocaea, con un excepcional busto arcaico de mujer, EF y adjudicado por $26.000 (est. $15.000); este otro hecte de Phocaea
Hecte de electrón de Phocaea. Gemini VI lote 191
choice EF, con un rostro muy interesante, que se adjudicó, para sorpresa mayúscula del subastador y entre murmullos de la sala por $25.000 (est. $2.000) a un pujador por correo; lote #231, un bronce AE36 de Antioco IV Epifanes, magnífico y de gran arte, EF y adjudicado por $1.000 (est. $1.000); lote #238, un tetradracma de plata de Antioco VIII Epifanes de Ake, EF y adjudicado por $1.900 (est. $800); este dishekel de plata de Azbaal de Biblos lote #245, al que extrañamente identifican como una estátera hecte de Phocaea
Dishekel de Azbaal de Biblos. Gemini VI lote 245
(la pieza corresponde al Sear6011, que la cataloga como dishekel y con la misma metrología) ya que esta es una pieza fenicia; la dan como EF, rara con la acuñación tan centrada, y se adjudicó por $1.900 (est. $1.250); lote 310, un medio shekel de la Guerra Judía del 66-70, EF y adjudicada en $9.000 (est. $2.500); lote 329, un zuz de la revuelta de Bar Kochba (metrología de dracma) reacuñado sobre un denario de Vespasiano IUDEA CAPTA, EF y tercero conocido, adjudicado en $32.500 (est. $15.000); lote #370, una estátera de oro de Ptolomeo I de Euesperides MS y adjudicada en $55.000 (est. $35.000); lote 378, un Mnaieion de oro de Arsione II, MS y adjudicada en $14.000 (est. $11.000); y para acabar esta curiosa e interesante diestátera de oro de Vima Kadphises diestatera del Imperio Kushan
Diestátera de oro del Imperio Kushan. Gemini VI lote 391
(Imperio Kushan), lote #391, near MS y adjudicada en $13.500 (est. $9.000).

Entre las romanas y bizantinas: después de algunos interesantes denarios republicanos, sobretodo por su buena conservación, el lote #416, un bronce AE30 de Celsa de Lepidus (2º Triunvirato), good VF y adjudicado por $1.300 (est. $1.200); lote #431, un denario de Galba de Roma, con una bellísima pátina, EF, RIC170 de rareza R, y adjudicado por $4.500 (est. $4.000); este impresionante áureo de Hadrianus de Roma,aureo de Hadrianus
Aureo de Hadrianus. Gemini VI lote 446
MS y adjudicado en $28.000 (est.$20.000); lote #483, un denario de Septimus Severus de Roma MS adjudicado en $980 (est. $750); lote #498, un denario de Macrinus de Roma EF, con muy buen busto, adjudicado en $800 (est. $750); este denario de Gordianus I denario de Gordianus I
Denario de Gordianus I. Gemini VI lote 516
de Roma, rareza de RIC R2, al que daban FDC y que se adjudicó en $4.500 (est. $3.000); lote #519, un denario de Gordianus II de Roma, FDC y adjudicado en $5.800 (est. $3.000); lote #525, un denario de Balbinus de Roma, de retrato exquisito, MS y adjudicada en $1.300 (est. $850); lote #533, un denario de Pupienus de Roma, también de retrato destacable, MS y adjudicada en $1.500 (est.$1.000); lote #542, un áureo de Philippus I de Roma, rareza de RIC R3, FDC y adjudicado en $26.000 (est. $20.000); lote #545, un interesantísimo antoniniano de Phillipus I de Antioquía, no catalogado ni en RIC ni Cohen, MS y adjudicado en $375 (est. $250); este fabuloso áureo de Probus de Lugdunum aureo de Probus
Áureo de Probus. Gemini VI lote 516
FDC y adjudicado en $67.500 (est. $20.000), que ya entró por encima de la estimación en la sala y que acabó en una guerra de pujas; lote #565, otro áureo de Carus de Siscia, con la curiosa leyenda en anverso DEO ET DOMINO CARO AVG, FDC y adjudicado en $28.000 (est. $15.000); lote #568, áureo de Carinus como Cesar de Siscia, FDC y adjudicado en $15.000 (est. $13.500); lote #573, áureo de Maximianus Thrax de Roma, con un reverso muy interesante con la leyenda HERCULI VICTORI mostrando a Hércules sentado en una pila de piedras, FDC y adjudicado en $22.000 (est. $16.000); lote #575, un sólido de Constantinus I de Nicomedia, que posiblemente conmemoraría la toma de Bizantium del dominio de Licinius y su reconstrución como Constantinopolis, good EF y adjudicada en $16.000 (est. $20.000); lote #577, un áureo de Licinius II como Cesar de Nicomedia, reverso IOVI CONSERVATORI, MS y adjudicado en $37.000 (est. $20.000); la pieza estrella de la subasta, este medallón de oro de Tiberius II Constantin medallon de oro de Tiberius II Constantin
Medallón de oro de Tiberius II Constantin. Gemini VI lote 593
de Constantinopla; acuñado para conmemorar la boda de su hija Charito, esta impresionante pieza de 90 gr. procedente de un tesoro encontrado en Chipre a principios del siglo XX es por supuesto única, y forma parte de una tradición bizantina de medallas conmemorativas de bodas, de la que este es el único ejemplar de gran formato fuera de un museo; en conservación EF le daban una estimación de $2.500.000, y salió a subasta por $1.900.000, muy posiblemente el precio de reserva, entre risas y murmullos en la sala, quedando finalmente desierto; verdaderamente magnífica, pero a ese precio un lujo que muy pocas personas o instituciones en el mundo pueden pagarse; como considero muy dudosa su venta a posteriori, espero que vuelva a verse en los próximos años, supongo que bastante rebajado; considero que solo bajando del millón de dolares tendría posibilidades considerables de venderse. Seguimos con otra rareza, el lote #603, un sólido de Alexander de Constantinopla, que indican que solo se conocen como unos 20 sólidos de este reinado, EF y adjudicado por $50.000 (est. $35.000); lote #604, otro solido de Constantinus VII y Romanus I de Constantinopla, MS y adjudicado por $20.000 (est. $12.500); ya pasando a las acuñaciones provinciales romanas, el lote #623, un bronce AE20 de Laodiceia ad Lycum en Frigia bajo Antoninus Pius, con un interesantísimo reverso de Silenus, EF y adjudicado por $450 (est. $200); el lote #628, otro bronce AE23 de Commodus de Celenderis en Cilicia, que presenta un reverso realmente bello con Demeter en una biga tirada por dos serpientes aladas, inédito excepto en subastas y EF; adjudicado por $425 (est. $500); lote #647, un bronce AE38 de Maximinus I de Éfeso, con un gran retrato, EF y adjudicado por $3.250 (est. $2.000); este interesantísimo bronce AE26 de Beroea en Macedonia, acuñado bajo Gordianus III, bronce AE26 macedonio
Bronce AE26 de Macedonia. Gemini VI lote 650
que presenta en el anverso el retrato de Alejandro el Grande con la leyenda AΛEΞANΔPOV; en el catálogo citan un trabajo según el cual esta moneda sería una acuñación conmemorativa de unos juegos celebrados en esta ciudad en 242, seguramente en presencia del Emperador, que se trasladaba al este para la campaña contra los sasánidas, y a la manera de los juegos Olímpicos, referenciados por la inscripción OΛVM ΠIA en el reverso; EF y adjudicada por $1.650 (est. $2.500); lote #660, un bronce AE26 de Phillipus I de Pella en Macedonia, aboutEF y adjudicado por $1.000 (est. $750); lote #724, un bronce AE25 de Macrinus de Neapolis en Samaria, con un reverso muy curioso, VF y adjudicado por $600 (est. $400); y el lote #776, un tetradracma de plata de Traianus de Tiro, EF y adjudicado por $1.000 (est. $350).

La subasta continuó con la venta de algunas piezas del Museum of Fine Arts de Boston, entre ellas un magnífico áureo de Domitianus como Cesar de Roma, lote #815, nearMS y adjudicado por $15.000 (est. $7.500); de otro conjunto de la American Numismatic Society, y de unos 50 lotes de piezas más modernas, entre las que destacaría esta preciosa corona del 1847 de Victoria, corona gotica de Victoria
Corona gótica de 1847 de Victoria. Gemini VI lote 944
de estilo gótico, EF/AU y adjudicada por $1.450 (est. $500). En mi opinión una gran subasta, muy interesante tanto por la variedad de lotes como por la colección del Dr. Stephen Gerson, y en la que se vió que las piezas en mejor conservación atraían gran cantidad de pujas, superando la mayoría la estimación. Los coleccionistas buscan calidad, y esta está cada vez más cara... Recomiendo a todo el mundo que se pasen por la página web de la subasta arriba indicada para que le echen un vistazo ni que sea a los lotes que he destacado, merece mucho la pena (aunque solo sea para hacernos los dientes largos, porque ante semejantes precios pocos podemos aspirar a comprarlas).

Ideas: La importancia de una buena biblioteca

Una de las cosas más sorprendentes quizás de la numismática como 'compendio de saber' es lo enormemente profundo que resulta, y lo dificultoso de pasar de la superficie a la parte mollar e interesante. De manera general, y hablando de coleccionistas (que al fin y al cabo es lo que soy), dicha parte mollar se configura en una serie de conocimientos que pueden agruparse en los siguientes grupos ordenados por su importancia:

  1. características generales de la serie numismática
  2. compendio de acuñaciones
  3. información sobre el mercado y su evolución
  4. historial numismático de la serie
  5. información relativa a la serie: historia de la época de su acuñación y circulación, su circulación monetaria, su impacto económico, su significación sociocultural, etc...

Características generales de la serie numismática. Esta es la primera de todas las informaciones que deberíamos adquirir sobre cualquier serie que consideremos coleccionar: tipos de acuñaciones, metrología, intervalos temporales de acuñación, área de circulación, cecas, entidades acuñadoras, simbología general, etc. Dependiendo de que serie estemos tratando, su especialización (no es lo mismo tratar las acuñaciones romanas en general que las que hizo Trajano en Roma a su nombre), su éxito entre los coleccionistas e incluso el ámbito geográfico, será más o menos abundante dicha información, pero hoy en día gracias a Internet resultará bastante sencillo acceder a esta de manera directa(páginas web o documentos electrónicos) o indirecta(compra de libros). Eso sí, el inglés es imprescindible, y otros idiomas pueden ser muy necesarios. Pero, y es un gran pero, excepto para las series más exitosas, dicha información es muy fragmentaria y en muchos casos hace falta conocer ya la serie para saber desbrozar lo bueno de lo malo.

Compendio de acuñaciones. Aquí ya empiezan a aparecer dificultades: si después de informarnos sobre una serie, seguimos la lista hacia abajo, lo siguiente que necesitamos es un compendio o catálogo, para saber que es lo que existe. Excepto para series muy concretas, la información que podemos obtener directamente de internet es como mínimo insuficiente, y con una probabilidad de casi 1 habrá que rascarse el bolsillo, a veces bastante. Por poner un ejemplo, el catálogo canónico de la moneda republicana romana, Roman Republican Coinage, de M.H. Crawford, puede comprarse en Amazon por £250; copias de la primera edición de 1974, que tiene fotografías mejores que las de las reimpresiones, llegan a alcanzar más del doble en subastas o el mercado de libros usados. Otra dificultad que aparece es la multiplicidad de catálogos, de muy diferentes calidades, y que generalmente requieren ya un buen conocimiento de la serie para diferenciarlos. Muchas veces, la información sobre los catálogos en sí es muy fragmentaria y de imposible verificación sin conocimientos previos. Y también es bastante habitual, sobre todo en moneda con más de 200 años, que el mejor catálogo esté agotado y pueda resultar muy complicada su obtención, por precio y/o escasez. Un ejemplo que me salta a la mente es la de las monedas sicilianas aragonesas y borbónicas: Le monete siciliani degli aragonesi ai borboni, de Rodolfo Spahr, que puede conseguirse de tanto en tanto en eBay Italia por unos 150-200€, o en subastas de libros por precios por el estilo. Ante estos problemas solo cabe armarse de paciencia, ya que solo puede solucionarse con estudio; muchas veces puede ser una pescadilla que se muerde la cola, ya que necesitamos el conocimiento previo para saber elegir, conocimiento que no se consigue sin los catálogos que debemos elegir.

Una nota de precaución sobre los catálogos con precios: ante la duda, es mejor un catálogo más completo, aunque los precios estén obsoletos o simplemente no aparezcan (como los Roman Imperial Coins), que otro más nuevo y con información actualizada; al fin y al cabo, primero, como veremos más abajo, los precios de catálogo pueden y suelen ser muy discutibles, y segundo, después de un par de años como mucho quedarán obsoletos.

Otro punto, que puede resultar realmente fustrante, es que los numismáticos profesionales a veces no usan las referencias mejores o estandar; el caso más típico es el uso de Standard Catalog of World Coins - 1801-1900 de Krause para moneda española o británica, cuando por supuesto hay mejores catálogos especializados; esto lo vemos, por ejemplo, en casas de subastas cuando tratan series no habituales para ellos, como puede ser una casa española vendiendo moneda inglesa o viceversa; peor caso ocurre cuando, por ejemplo en la moneda antigua, que es un mercado mundial de facto, el profesional no sigue el estandar establecido, como hacen algunas casas de subasta españolas con la moneda romana imperial, que siguen usando el Description historique des monnaies frappèes sous l'Empire Romain de Cohen, muchas veces de manera exclusiva, cuando deberían usar los The Roman Imperial Coinages, o al menos incluirlo también entre las catalogaciones, que es el que usan todos los demás.

Otro tema, este más peliagudo, es la información sobre el corpus conocido de falsificaciones; y en concreto las realizadas en tiempos actuales para engañar al coleccionista (puede ser muy interesante adquirir monedas falsas de época, no dejan de ser parte del circulante en su propio tiempo y por tanto del compendio de la serie). Para algunas series existen recursos en internet muy interesantes, como puede ser el apartado sobre falsificaciones de Forum Ancient Coins; o la página Forgerynetwork, pero en general la información es muy dispersa y de difícil recuperación (que no acceso); esto solo tiene una solución, que es el estudio sistemático del compendio de la serie, para que lleguemos a conocerla bien; el estudio de falsificaciones detectadas; participar activamente en foros de internet sobre el tema; y ver todas las piezas posibles reales de las que estemos totalmente seguros de su legitimidad, como pueden serlo las de fondos antiguos de un museo.

Información sobre el mercado y su evolución. Aquí lo primero de todo es entender que el numismático es un mercado bastante fragmentado, muy opaco, y en el que la información vale su peso en oro. Lo único ventajoso de este es la existencia de las subastas como punto de referencia fiable sobre la valuación de las monedas. Lo que significa que una parte integrante y continua del proceso de información sobre el mercado es la compilación de catálogos de subastas y sus resultados; en internet tenemos algunos recursos realmente útiles, como la web Ancient Coin Search, en la que accedemos a una base de datos de subastas de moneda antigua de los últimos años. También pueden ser una buena guía las listas de precio fijo, sobretodo si podemos combinarlas con subastas, para poder deducir el premio numismático de la lista (hay que recordar que a los precios de subasta hay que añadir los gastos de la casa, que actualmente rondan el 15-20% de la adjudicación, por lo tanto, los precios fijos suelen ser más altos que los de adjudicación de piezas equivalentes en subastas, muchas veces por encima del precio final, o sea, con los gastos incluidos).

¿Qué ocurre con las valoraciones de catálogo? Pues que pueden ser una guía, pero que jamás deben tomarse como una tasación de mercado. El problema básicamente es triple: por un lado, la naturaleza muy dinámica del mercado numismático hace que cualquier lista de precios quede rápidamente obsoleta; por otro, las tasaciones suelen darse para un par de estados de conservación, o incluso a veces tres, pero sin indicaciones claras (totalmente imposibles de hacer) sobre como valorar estados inferiores o superiores; y por último, excepto para la moneda más moderna, en la valuación aparecen modificadores del valor que no pueden reflejarse en un libro, como puede ser el premio por patinas especialmente bellas, la rareza de las conservaciones superiores que no aparecen en la tasación, el posible efecto del pedigree de la pieza, etc... Por ejemplo, el pedigree en moneda antigua suele ser un plus, sobretodo en el mercado anglosajón, tanto por la garantía de autenticidad que le da a la pieza, como por la apreciación de poseer una moneda que anteriormente tuvo otro coleccionista, quizás famoso. Todo esto sin contar con que el catálogo tenga un sesgo en las valuaciones, imposible de detectar si no se conoce previamente el mercado.

Por otro lado, para estudiar tendencias a largo y muy largo periodo, deberemos acudir a subastas o listas de precio fijo de hace 20, 30, 50 o incluso 100 años, para poder captar procesos valuatorios derivados de la estructura sociológica del mercado, que nos puedan dar indicios sobre la futura evolución de los precios. Así, por ejemplo, yo he detectado que el mercado de la moneda medieval española ha bajado respecto del de hace 15-20 años, seguramente debido a que ahora hay menos coleccionistas numismáticos, y al déficit de educación histórica que sufren los más jóvenes hoy en día; esto da la idea que esta tendencia continuará en los próximos 10 años al menos, haciendo que estas series resulten muy problemáticas si se piensan comprar para el corto plazo, debido al precio de muchas de sus piezas, que es medio tirando a alto.

Historial numismático de la serie. Esta es una parte del conocimiento que quizás muchos coleccionistas desprecien como innecesaria. En realidad lo es para disfrutar plenamente de una serie, pero añade mucha profundidad al conocimiento. En este apartado podríamos citar colecciones antiguas, de museos, toda clase de documentación antigua de la serie, desde catálogos de subastas a artículos de investigación, etc. Sobre esto en Internet hay muy poco, y toca rascarse el bolsillo a conciencia. Prácticamente cualquier documento que tenga más de 60 o 70 años, va a considerarse antiguo, y entre eso y la visión del no aficionado de que la numismática es cosa de ricos y pudientes, hacer que el vendedor no especializado valore al alza (a veces mucho) lo que tenga. En este caso, excepto que uno tenga la suerte de vivir en una ciudad bien pertrechada de bibliotecas con fondos numismáticos importantes (hasta donde se eso en España solo ocurre en Madrid y Barcelona), deberemos hacer de bibliófilos, lo que no deja de ser una dificultad añadida. En este punto se hacen imprescidibles los compendios bibliográficos, como el de Elvira Clain-Stefanelli Numismatic bibliography o el impresionante Biblioteca nummaria, bibliography of sixteenth-Century numismatic books de Dekesel.

Información relativa a la serie. Aquí se empieza a desdibujar el límite entre el coleccionista que estudia una serie por sus monedas en sí y el estudioso académico que lo hace para extraer conocimiento, generalmente histórico y/o económico. Excepto para el caso de moneda muy reciente (menos de 50 años), hablamos básicamente de Historia y Arqueología; por tanto libros, artículos académicos, monografías especializadas en series o subseries, revistas de sociedades de Historia, etc., que dependiendo de que intervalo temporal y zona geográfica estemos tratando, puede ser de muy fácil a muy difícil de conseguir. En cualquier caso, si hablamos de series con más de 100 años de antigüedad, podemos ir haciéndonos a la idea de que no será una información barata. Al menos, iniciativas como las digitalizaciones de Google Book, nos permiten acceder a mucho material completo si es lo bastante antiguo; por poner un ejemplo, yo para apoyar mi serie de moneda romana (que seguramente extenderé a la bizantina ya que en realidad no hay manera de dividirla objetivamente) estoy empezando a comprar la The Cambridge Ancient History Set; esto además podré completarlo con el acceso al fondo de historia de la universidad de Valencia, sobretodo hablando de revistas.

Todo lo arriba expuesto se resume en una idea bien clara, que en inglés lo expresan magníficamente con el "Buy the book before the coin" (Compra el libro antes de la moneda), y es que vamos a necesitar una biblioteca numismática para profundizar en la afición, biblioteca que puede ser realmente cara, y requerir de mucho tiempo para su recolección. En esto, claramente, aún más que en el caso de las monedas, hay que ir a por calidad, sin importar el precio. Como todo, al final dependerá de nuestro propio carácter coleccionista, pero si pasamos de simplemente 'almacenar' moneda a preguntarnos quien era ese que sale en el anverso, o porqué se acuño con ese reverso, hoy en día es impepinable: libros, artículos y más libros; internet como fuente directa de información aún es claramente insuficiente, y sobretodo, y muy importante, que resulta sumamente difícil de valuar la calidad de dicha información si no se está ya muy informado. En esto estoy empezando a considerar que a largo plazo el ratio puede oscilar entre el 1 documento/1 moneda al 1 documento/3 monedas para la inmensa mayoría de series con más de 100 años de antigüedad (entiéndase 1 documento como un libro, catálogo de subasta, artículo, etc...); en mi caso el ratio debe caer por el 3-4 documentos/1 moneda; se nota que acabo de empezar...

Mi colección

Respecto a mi colección, en el gran intervalo desde mi última crónica esta, tanto en su vertiente bibliográfica como monetaria se ha incrementado sustancialmente. Actualmente estoy en proceso de catalogación sistemático, con la intención además de ir creando fichas en esta web tanto de las monedas como de los libros; conforme vaya colgando fichas las iré anunciando en este apartado de la crónica

Comments

Excelente entrada

Me alegra muchísimo que vuelvas a escribir las crónicas numismáticas. Una entrada excelente, aunque por ser tan larga no he tenido tiempo hasta hoy de leer.

Yo tengo pensado escribir una entrada dedicada a la necesidad de consultar catálogos antes de comprar monedas, cuando lo haga desde luego que referenciaré esta: es magnífica.

Sólo te quiero hacer una pequeña puntualización. En el poco tiempo que llevas coleccionando has pasado de monedas conmemorativas a españolas antiguas (reales de a 8...) y a monedas clásicas, sin perder de vista otros periodos. Eso está muy bien pero... ¿realmente te sientes cómodo en todos esos mercados? Lo digo porque puedes caer en el riesgo de diversificar en exceso: si compras monedas de muchos periodos y lugares diferentes, será imposible que conozcas en profundidad todos esas series.

Nada más, un saludo,
Adolfo

Bueno Adolfo, me alegro que

Bueno Adolfo, me alegro que te haya gustado... en la medida de que disponga de tiempo iré escribiendo, y cada dos semanas lo juntaré todo y crónica nueva. Igualmente es mi intención continuar con la sección de Monedas con Mayuscula, igualmente un par (o quizás tres) al mes.

Respecto a lo que comentas después, decirte que lo de las conmemorativas españolas fue solo una prospección, no llegué a comprar ninguna al no tener ningún sentido económico, y solo algo artístico. Decidí informarme sobre el coleccionismo de moneda antigua (entendamoslo aquí como la que tiene más de cien años) y en este fregado es en el que estoy ahora...

Mis primeras piezas fueron algunos cobres de los RRCC y un real de a ocho... mi intención era centrarme en esas dos series, pero al tiempo me dí cuenta que no iba con mi carácter centrarme tanto, y que de todas maneras no disponía de recursos para hacer una colección sistemática de ninguna serie que pudiese gustarme; así que decidí ampliar el tema y ir simplemente a por monedas que me gustaran; esto ha acabado madurando en ir comprando monedas que más o menos pueden encajar en los siguientes perfiles de series:
-RRCC.
-Monarquía española de los Austrias a Alfonso XIII, incluyendo interregnos, la francesada, y demás intervalos. Como subserie principal, a destacar por sí misma, los reales de a ocho.
-Moneda medieval castellana.
-La moneda hispánica en el sentido de Alvarez Burgos. Como subserie principal, los ases de busto barbudo en anverso y jinete en el reverso.
-Moneda romana en general, de la república a la caida de Constantinopla en manos de los turcos, pero centrándome ahora más en los denarios, y dejando para más adelante otras denominaciones, la moneda bizantina y la provincial.
-Moneda inglesa en general, pero centrándome por ahora en la moneda que va de Elisabeth I hasta más o menos antes de la Segunda Guerra Mundial.

Son seis series, pero las cuatro primeras podríamos agruparlas en una especie de superserie que podríamos denominar 'española' (aunque ello es muy discutible, un Tarí napolitano de los borbones poco tiene de español).

¿Cómodo siguiendo tantos mercados? Sí, pero teniendo en cuenta que acabo de empezar digamos que ahora voy a lo fácil, es decir, intento no meterme en berenjenales. Piezas únicas o muy raras, mejor para otro; igualmente las inéditas. Voy a piezas en las que puedo ver al menos cuatro o cinco ejemplos en subastas de los últimos tres años. Para ello, y es algo que recomiendo encarecidamente a todo aquel que decida meterse en serio en esto, ya hace un tiempo adquirí un buen porcentaje de los catálogos de la mayoría de las casas españolas de los últimos cuatro años, con algunos más llegando a principios de los noventa (sobretodo de Aureo), y algunos más antiguos. También me agencié unos 15 catálogos de casas extrangeras, todos de clásica (Italo Vecchi, CNG, NAC, Küenker, etc.), y por supuesto, sigo comprando.
De todas formas, esto es algo continuo, necesito estudiar mucho más... Pero centrándote en las monedas más comunes tampoco hace falta que seas muy experto en una serie para no meter la pata.
Respecto a la profundización en las series, eso es un objetivo a largo plazo. Mi idea actual es ir empezando a sistematizar el estudio de determinadas subseries de las que he puesto arriba, empezando con la republicana romana (ya que me llegó el Roman Republican Coinage de Crawford esta semana y me ha encantado) y la de los RRCC.
Y sobre la diversificación tengo pensado escribir más adelante, por que tengo el convencimiento de que mucho coleccionista en esto peca por defecto (ya hablando de gente que mete mucho dinero) y se arriesga a pillar cambios del mercado muy desfarobles para él sin tener otras series que le pueden compensar la pérdida.

Tienes mucha razón

Madre mía, has aprendido más en un año que yo en cuatro, aunque realmente llevo poco tiempo en el asunto "un poco en serio".

Muy cierto tanto la necesidad de hacerse con catálogos y con bibliografía, como la necesidad de ir diversificando. Bien es cierto que no es lo mismo comprar monedas que suelen aparecer cada poco tiempo que profundizar sobre un tema y soltar miles de euros en una moneda. Para eso hay que estar seguro de lo que se hace.

Lo de diversificar, tienes muchísima razón. De hecho, es algo que estoy pensando yo en hacer: comprar y guardar monedas que no sean del Centenario. De otras épocas también compro, pero sólo para la reventa.

Bueno, nos leemos.

Solo se que se muy poco.

Pues a mi me parece que se en realidad muy poco; la profundidad de la numismática es casi abrumadora, cosa normal teniendo en cuanta el papel central de la moneda en la historia de la humanidad de los últimos 2500 años. Saber se lo justo para comprar algunas monedas a precios ajustados (o al menos eso creo), y saber de paso que compro. Pero poco más.

Respecto a lo de diversificar esto va por barrios; no es lo mismo disponer de un presupuesto muy importante y además que este no suponga más que una pequeña parte de la renta disponible, que tener uno pequeño y ajustado y que además no resulte tan liviano para el bolsillo. Pero en general, excepto que te de igual por lo que vayan a venderse en un futuro tus monedas, tres series bien diferenciadas creo que es el mínimo que debería plantearse todo coleccionista que vaya a meter sumas importantes (respecto a su capacidad económica).

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