Hoy presento un magnífico tetradracma ateniense, quizás la moneda más señera y sin duda alguna la más conocida de la todas las acuñaciones griegas clásicas. Este en concreto fue el lote #141 de la Triton XIII, celebrada los pasados 5 y 6 de enero en Nueva York; en conservación EF y $5.000 de estimación; .jpg)
Tetradracma de Atenas. Triton XIII lote 141Sear2526, SNG-Cop31, BMCGC 11-62, acuñada entre el 454-404 a.C., con el busto de Athena a derechas portando casco con cresta y adornado por tres hojas de olivo en el anverso, y la lechuza ateniense a derechas, rama de olivo, creciente y la leyenda AΘE, todo en un cuadrado incuso en el reverso; estos tetradracmas (con sus tipos anteriores y algunos posteriores) fueron sin duda la primera moneda de amplio uso 'internacional' que existió, que llegó a prácticamente todos los rincones del mundo antiguo debido al importante comercio ateniense apoyado por su potente flota y que propició la acuñación de una gran cantidad de imitaciones; este estatus no se alteró, a pesar de la debacle ateniense de la guerra del Peloponeso, hasta que hicieron aparición los tetradracmas de Alejandro III el Magno un siglo después. Según el Greek Coins and Their Values: Europe v. 1
de Sear, este tipo en concreto fue acuñado de forma masiva al coincidir con el conflicto con Esparta, llegando a ser la moneda más acuñada de la historia hasta entonces; tanto es así que el 100 Greatest Ancient Coins
de Harlan J. Beck estima en más de 100.000 las conservadas en nuestros días.
Si por algo es destacable esta moneda, a parte de su buena conservación, es que el busto de la diosa está completo, mostrando casi completa la esquiva cresta del casco, algo bastante raro: de ahí el tremendo precio de salida y el no menos de adjudicación de $6.500, unas 3 veces y media más del precio aproximadamente medio que suelen alcanzar estas piezas en conservación EF, centradas y en las que no falte ningún detalle (aunque la cresta del casco suele quedar muy cortada). Un auténtico lujo para cualquier colección, y que en libro arriba citado de Harlan J. Beck, situa como la 10ª moneda más grande de la antigüedad. Libro, por cierto, que recomiendo mucho, ya que no es caro y tiene una selección de monedas profusamente ilustradas realmente impactantes. Un título casi obligado en mi opinión, si el coleccionista se dedica a la moneda clasica, y una perfecta tarjeta de presentación ante todo aquel que pregunte por nuestra afición.